Ojáncano
Es un monstruo que tenía fuerzas descomunales y mucha agilidad. Las melenas de color panoja se juntaban con las barbas duras como las cerdas de los jabalíes y le llegaban hasta las rodillas.
Tenía dos filas de dientes y un sólo ojo en medio de la frente muy brillante, por eso le llamaban cíclope..Los ojáncanos se alimentan de bellotas, de las hojas de los acebos y de los animales y panojos de maiz que roba. Pero también come murciélagos y aves como las golondrinas, además de los tallos de las moreras, y suele hurtar a los pescadores las truchas y las anguilas.Habita en las profundas y lúgubres grutas de los parajes más inaccesibles de la Montaña, cuyas entradas suelen cerrar con grandes rocas y malezas.
Ente las maldades que la mitología cántabra atribuye a este ogro está el de derribar árboles, cegar fuentes, robar ovejas, raptar a jóvenes pastoras, destruir puentes, matar gallinas y vacas, abrir simas y barrancos, arrastrar peñas hasta las camberas y brañas donde pasta el ganado, rompe las tejas, robar imágenes en las iglesias y dejar bojonas (con cuernos defectuosos) a las vacas
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