Trenti
Era otro duendecillo imaginario muy bromista con las mozas encargadas del ganado. Era un pícaro enano que se escondía en sus guaridas de los montes hasta que las mozas estaban cercanas para tirarlas de las faldas.
Tenía la cara negra y los ojos muy verdes y presentaba todo el cuerpo recubierto de hojas (secas), musgo y raíces.
Auxilian al pastor a encontrar su ganado tras la tormenta o las maldades del Ojáncanu y ayudan a las viejas que no pueden valerse por sí mismas.
Durante el invierno este ser de vida silvestre duerme al abrigo de las torcas y en verano bajo la frescura de los árboles. Se alimenta de panojas y endrinas, pero jamás bebe agua, pues es veneno para él.
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